Yohandri Andrade: por la #tradición del polo acuático en #Cienfuegos


DSC_0003Fotos: cortesía del entrevistado

En agua ha estado el “Yuca” por casi tres décadas de su vida. Sumar como entrañable tesoro 19 de las 20 medallas de oro ganadas en seguidilla por la primera categoría del polo acuático masculino de Cienfuegos es una presentación incomparable como atleta; aun así, Yoandri Andrade Fernández decidió que este era el momento del adiós.

“Por una parte la edad, ya son 36 años y con ellos el cansancio y las lesiones, cada vez más serias: en la columna, un dedo fracturado… Además, está mi familia, aquí, y yo viajando a La Habana; las condiciones allá tampoco te acompañan… Es complicado mantener la forma física durante tanto tiempo, requiere mucho entrenamiento, entre ocho y nueve horas al día, además del gimnasio, nadar, esforzarme para superar mis dificultades.

“Influyó también la sanción en los Centroamericanos de Barranquilla. En el último partido, tras una discusión con un árbitro, la FINA (Federación Internacional de Natación) me castigó a cinco partidos fuera y previo a los Panamericanos de Lima, la selección nacional no jugará ningún otro tope internacional; entonces, ¿qué sentido tiene hacer equipo para no estar en cinco de los siete partidos previstos?”.

Fueron 20 años en el más alto nivel de la disciplina (dos en la categoría Juvenil y el resto en la de Mayores). Trascendente, como sus resultados, ha sido su apodo. ¿Por qué el “Yuca”?

“Cosas de muchachos, de mi época en la Pre EIDE. Tuve una pelea con otro niño, mayor que yo y cerca había una loma de yucas del comedor y empecé a tirárselas. Ya sabes: para la dirección, los padres, regaños para ‘el muchacho que tiró yucas’, ‘el de las yucas’, ‘el yuca’… y se quedó”.

Tras una permanencia tan prolongada dentro del team de las cuatro letras patrias, ¿cómo son tan escasos los lauros a nivel regional y global?

DSC_0004“Soy campeón Centroamericano (Juvenil), conseguimos en dos ocasiones el cuarto lugar panamericano, fuimos duodécimos en un Mundial… Perdimos la oportunidad de participar en muchos eventos, por diversas causas, la mayoría ajenas a nosotros. Fueron tiempos de no contar con pisicinas, nos pasábamos un año entero entrenando para participar en una única competencia, sin motivación… Imagínate, en estos años fuimos una sola vez a Europa, donde se concentra la meca del deporte.

“Y no se trata de viajar: las soluciones pudieron – y pueden- radicar adentro, en organizar torneos en Cuba, invitar a equipos extranjeros y representaría hasta un ingreso económico para el país… Incluso aquí, en la ‘Eduardo García’ efectuaron torneos de primer nivel, y deberían reeditarse”.

Nunca excenta de dificultades, la historia de la disciplina ha tenido mejores luces. ¿A qué atribuyes esa exitosa tradición del polo acuático aquí?

“A los entrenadores: su consagración, al deseo de trabajar a pesar de los problemas. En ocasiones llegamos a sumar hasta once atletas en el equipo nacional, y de esos, ocho o nueve como titulares. Nos viene de la base, de un trabajo muy serio y de inculcarnos las mentalidad ganadora”.

Siendo así, ello impone otra dosis de presión al rol que tras el retiro asumes: el de entrenador.

“Siempre quise enseñar cuando terminara mi carrera en activo. Mi posición de juego, defensa central, me ayudaba mucho en eso de organizar, distribuir defensiva y ofensivamente a los atletas… Pero será incluso más difícil de lo pensado, me doy cuenta. Ahora mismo trabajo con los Juveniles, un equipo con cuatro títulos a nivel de país de forma consecutiva. No tengo opciones: si no soy campeón, está mal hecho. Igual es un reto y a mí me gusta asumirlo; además, tengo la suerte de aprender y compartir con muy buenos profesores.

“En estos momentos trabajamos en la piscina de la EIDE y no satisface todas nuestras expectativas: necesitas jugar, tirar a puerta, los pases. La ‘Olímpica’ es nuestra casa: la catedral del polo acuático en Cienfuegos (en labores de pintura por estas fechas). Sin embargo, debo considerarme muy afortunado de, al menos, tener piscina donde practicar”.

¿Cuán difícil es despedirse de la pasión de toda una vida?

Screenshot_20190125-212953“Salir del agua después de la final contra Orientales en el último campeonato nacional estuvo lleno de sentimientos encontrados. Cuando miras atrás, es mucho tiempo y casi nadie lo logra. Fue insiprador terminar ganando en casa, donde somos más reconocidos por la afición, como atletas y como deporte; estar acompañado de mi familia, agradeciéndole a la vida de poder contar con ellos; la afición en las gradas gritando tu nombre a pesar del poco reconocimiento que en ocasiones nos daba, desde lo institucional, la provincia.

“Pero el cambio es inevitable y ahora toca hacerle honor a la tradición del polo acuático en Cienfuegos de otra forma. Mis amigos siempre me dicen: ‘si pasaste 20 años en un equipo nacional con tamaños contratiempos, ¿qué no puedes hacer en lo adelante?’”.

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