Serie del Caribe: de paso por San Juan (+ Video)

4 febrero, 2015 at 8:05 pm Deja un comentario


Copia de serie del caribe 58Los manager de la lid de 1958: Regino Otero (Valencia, Venzuela), Ted Norbert (Caguas, Puerto Rico), Napoleón Reyes (Tigres de Marianao) y Welter Shantz (Carta Vieja, Panamá): Foto: Internet

Esta es la décimo tercera vez que Puerto Rico acoge la celebración de la Serie del Caribe, si incluimos en el recuento las dos eventuales fases en las cuales se dividió la justa tras el impasse de la década del ´60. Y en específico San Juan, la Ciudad Patria de calles adoquinadas y coloridos edificios de los siglos XVI y XVII, ha servido de sede a diez de ellas, en cuatro de las cuales –ahora con Pinar del Río– tomaron parte novenas cubanas.

El referente de casa nos remonta hasta 1958, cuando los Tigres de Marianao pisaron Borinquen con la intención de reeditar el título caribeño, conquistado en la edición previa en el Gran Stadium de La Habana, hoy “Latinoamericano”. De nuevo los comandaba Napoleón Reyes, considerado uno de los managers más polémicos de la Liga Cubana de Béisbol Profesional; pero demostradamente capaz al devolver la cima del torneo local en dos ocasiones consecutivas a sus felinos, distantes de la misma desde aquellos registros gloriosos con la conducción de Martín Dihigo en los años 30.

Se trataba entonces de la décima versión de la Serie, pactada del 8 al 13 de febrero en el sanjuanero parque Sixto Escobar. Además de los Tigres, asistían el Carta Vieja, de Panamá; el Valencia, de Venezuela y el Criollo de Caguas como anfitrión, enrolados en un todos contra todos en busca del campeón.

Conformaban el team rayado los catchers Alberto Álvarez y René Friol; los pitchers Rodolfo Arias, Miguel Fornieles, Enrique Moroto, Vicente López, Raúl Oliva, Bob Shaw y Bill Werle; los infielders Julio Bécquer, Juan Izaguirre, Witty Quintana, Martin Rosell, Milton Smith, Casey Wise y José Valdivieso; y ocupaban los jardines Asdrúbal Baró, Juan Delís, Solly Drake, Orlando Leroux y Orestes Miñoso. Y como los refuerzos no son invento reciente, también el Marianao cubrió sus brechas -de forma moderada, válido aclarar- y apostó por el lanzador Pedro Ramos y el receptor Rafael Noble, ambos de la nómina de los Elefantes de Cienfuegos.

Según las referencias, el sexto y último desafío enfrentó por el galladerte a los Tigres con el Caguas en la noche del 10 de febrero; mas fue suspendido en la madrugada del 11 por la tremenda bronca que se armó. Ayer como hoy, los parciales forman parte indispensable del espectáculo y siempre hay un árbitro de por medio. Sucedió más o menos así, con perdón de las distancias:

Con pizarra 4-3 favorable a Puerto Rico en la segunda mitad de la novena entrada, Cuba llenó las bases, sin outs y Napoleón envió de emergente a Orlando Leroux. Este conectó una línea al jardín derecho y Allen, el defensor de esa pradera, la fildeó de aire pero, al chocar contra la cerca en el corrido, perdió la esférica del guante.

Ajeno al último desenlace, el umpire de primera base decretó el out; sin embargo el principal, el venezolano Roberto Olivo, rectificó la decisión dejando la bola en juego. Los felinos no perdieron tiempo y empataron el encuentro, mientras la fanaticada del “Sixto Escobar” lanzaba cuanto a mano tenía hacia la grama: “eso provocó que casi se inundara el estadio de botellas, cojines, periódicos y hubo que posponer el juego para el día siguiente, cuando vencimos en un partido inolvidable”, recordaba al respecto el recién fallecido Asdrúbal Baró.

Con los ánimos menos exaltados, reanudaron el desafío: empatado, todavía con las bases llenas, sin outs y en turno el segunda base Casey Wise frente al relevista Juan “Terín” Pizarro. Y por las cosas siempre incomprensibles de la pelota, casi perfectamente redonda y en caja bastante cuadrada, la carrera del gane vino para el Marianao de la forma más insólita: “de caballito”.

Así, la corona llegó con balance de cuatro victorias y dos derrotas, por encima del Caguas (3-3) y el Carta Vieja (3-3), relegando al cuarto escaño al Valencia (2-4). Como dato curioso, ningún cubano lideró los departamentos ofensivos del certamen, mas anclaron su desempeño en el rendimiento monticular y fue un Elefante, Pedro Ramos, quien condujo a los Tigres al triunfo decisivo, y concluyó su actuación en San Juan con dos éxitos y un revés, con 18 ponches.

El controversial Napoleón se convertía de esa forma en el único director cubano con la seguidilla de dos Serie del Caribe a su haber y Cuba ponía en tres su racha en justas de este tipo. Luego la extendería a cinco: la inició el Cienfuegos en 1956, seguidos por la dupla del Marianao en el ´57 y ´58, con espacio para los Alacranes del Almendares en 1959 y el broche de oro, otra vez de verde y negro, en 1960.

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Darilys Reyes Sánchez

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