Rigoberto Fernández: a las órdenes del Cienfuegos Sport Club (II y final) (+ Audio)

9 junio, 2014 at 3:10 pm 1 comentario


Campeones en 1941/elelefanteverde.worpress.com

Desconcertantes fueron los resultados de estreno para el Cienfuegos Sport Club, con derrotas a manos de rivales anunciadamente inferiores como el Vedado Tenis Club o empates en desafíos de puro trámite con el Loma Tenis… Las cosas no salían bien en carretera y aunque Conrado Marrero perdía el brazo un sábado sí y un domingo también, era mal defendido por sus compañeros.

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Por fortuna, no tardaron en reaccionar:

“Una vez frente a Matanzas, cuando Limonar nos tenía amarrados, cayó un chubasco y suspendieron el juego. Por ese entonces Albertico Fábregas tenía un delirio con su novia y aprovechó para bañarse, cambiarse de ropa e irse con ella de paseo… En eso reanudan el juego y Limonar Martínez entró wild completamente -se le enfrió el brazo y fue su Waterloo- y llena las bases de cienfuegueros. Le tocaba batear a Albertico, pero no aparecía: ‘¡Albertico!, ¡Albertico! ‘ gritaba el manager y nada… Entonces me dice: ‘tú mismo’ y me da el bate.

“Los matanceros sacan a Limonar y traen a Sandalio Consuegra, otro de los tres pitcher muy buenos de ese equipo. Hago unas murumacas en el cajón de bateo y me pone en 2-2; me repite una recta y conecté tribey por encima de tercera y terminé como el héroe. Ya ves: ellos ganaban 1-0 y empujé tres carreras para home y los dejamos al campo”[1].

Concluidos los 17 partidos de rigor, el Cienfuegos conseguía el pase a la primera división con balance de 13 victorias, tres derrotas y un empate: los mismos números de Marrero desde lo individual. El pentacampeón Hershey avanzó de segundo, a medio juego de los sureños, seguido por Matanzas, Regla, Santiago de Las Vegas, Fortuna, Teléfonos, Artesanos y Universidad. Con este cuadro y sus consiguientes pronósticos se encendían las tardes en el café La Diana, el Palais, el bar Central, la cafetería Miami o los portales del Parque Villuendas.

Marrero tomó la bola -¡faltara más!- ganando tres de los cuatro duelos iniciales de la etapa decisiva. El quinto ponía enfrente al Hershey: quizás el único en condiciones de frenar el empuje de los discípulos de “Tito” González:

“Perdíamos y ganábamos con ellos… Tremendo club; tenía a Quilla Valdés, era una maravilla verlos jugar…. No eran peloteros: ¡eran diablos! Recuerdo cuando nos ganaron un juego donde ganábamos una por cero en el noveno, con dos outs, tres bolas y dos strike en el conteo del último bateador.

Rigoberto Fernández/elelefanteverde.wordpress.com“En primera estaba Quilla y bateaba el Loco Castro, que era loco y tocó la bola y pasó a Marrero. Yero y “Checho” Rosés se mantequillan con la bola: se le cae al uno, al otro… y los dos hombres llegan a home. Y nos ganaron 2-1… ¡Un juego ganado! ¿No te digo?: ¡eran diablos!”.

Pero no era el año del Hershey, que caía por segunda ocasión en el torneo ante el CSC, ahora con marcador de 4-0. Marrero llegaba a 17 éxitos con cinco reveses y, con ventaja de punto y medio sobre el segundo lugar restando dos partidos para el cierre, el equipo solo necesitaba una victoria para coronarse.

Regla parecía el indicado para la celebración, mas explotó temprano Marrero en la lomita cuando, en otro desafío de la jornada, el Hershey vencía al Fortuna y mantenía sus aspiraciones de título. Frente al Teléfonos llegaría la vencida de los sureños, con un “Trinidad y Hermanos” (hoy estadio de fútbol Luis Pérez Lozano) al rojo vivo.

Otra vez Marrero a escena, ahora ante Tomás Echeverría, de la Selección nacional amateurs. Nueve anotaciones en las dos primeras entradas soportó Echeverría como temprana definición, si bien los bates llevaron a 13 las carreras del vencedor, por una el derrotado. Entonces estalló el graderío.

Transcurría la media tarde del 21 de septiembre de 1941 y los jugadores recorrían sobre hombros la distancia entre el viejo “Trinidad Y Hermanos” hasta Paseo del Prado y Santa Clara. Fue un trayecto corto, y no por ello menos gratificante, comparado con los 9 mil 600 kilómetros recorridos para efectuar los topes, la mayor parte de ellos en La Habana, el equivalente a cinco vueltas a Cuba.

El mundo sobrevivía a una Segunda Guerra Mundial; pero Cienfuegos disfrutaba su contrastante realidad: “Fuimos campeones en el ´41, ¿lo sabe?. Eso fue increíble, increíble…”. Era este el segundo título de la ciudad, pues antes lo consiguió el Cienfuegos Stars en la Liga de 1920.

Fernández se despidió del béisbol unos años después:

“Al morir el padre del segunda base y este ausentarse por el sepelio, me ponen a cubrir su posición. Ahí el juego se va por culpa mía: conectan un rolling fácil y se me va entre las piernas, se coló… después dan un roletazo a tercera y cuando cubro segunda para hacer doble play, la pelota me choca en el guante y rebota…

“Alguien en el estadio me gritó horrores y mi padre, primer teniente del Ejército, estaba allí. Discutieron fuerte pues el hombre se ‘ensucia’ en mi madre. A la salida del juego, mi padre me dice: ‘usted no me juega más pelota porque no tiene necesidad de que lo insulten’…’Viejo, eso es normal’, le decía yo; pero me negó los permisos… Después inventaron unos escritos donde ponía algo de un problema en las piernas y me obligaron a dejar la pelota… y era mi vida”.
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Licenciado del Ejército después de 1959 (tras acumular 18 años, tres meses y 21 días de servicio), solo se vinculó a la práctica en los roles de aficionado. En 1991 coincidió con sus compañeros en las celebraciones del 50 aniversario del título del Cienfuegos Sport Club. Por esa fecha todavía podían armar la novena: Conrado Marrero, Rafael “Checho” Rosés, los hermanos Charles y David Pérez, Raúl Guimerá, Alberto Fábregas, Félix Cortés y él. Quince años después, en 2006, solo Marrero, Fábregas y Fernández posaban para las fotos.

Y la vida siguió descontando en extrainnings y pesaron otras ausencias, quizás más de las conocidas… Sin embargo, esta vez el “Sargento” Fernández persiste en su insubordinación al llamado.

 

[1] En la temporada de 1941, Matanzas ganó el primer choque frente al CSC en la fase clasificatoria, el 15 de junio, con pizarra de 1-0. Ya en primera división, los sureños vencen a los yumurinos con marcador de 10-3, con victoria para Marrero (16-4) y derrota para Rogelio “Limonar” Martínez.  Rigoberto refiere un juego anterior al campeonato en cuestión.

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1 comentario Add your own

  • 1. Memorias de un Campeón | Radio Ciudad del Mar  |  15 octubre, 2014 en 1:51 pm

    […] pelota esférica, que nos obliga a recordar este campeón de aquel septiembre de 1941, cuando el Cienfuegos Sport Club logró coronarse en la Unión Atlética Amateur de Cuba; sus memorias vienen a regalarnos detalles […]

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