Un guante del Grillo

11 mayo, 2013 at 3:00 pm Deja un comentario


Foto: Aslam Castellón

Franklin solo quería un autógrafo. Bastaba una firma para completar su altar de héroes porque el resto (aplaudirlo, adorarlo) carece de cuestionamientos.  Todavía a los 13 años no parece tan ajena la magia de los cuentos y por eso el suyo no incluyó campanadas de medianoche: hasta su natal La Sierrita  lo alcanzó el milagro (su tan esperado milagro) con el mismísimo Erisbel Arruebarruena allí presente.

Fue el mayor de los regalos para un niño que desafía en cada salida las incomprensibles jugadas del destino. Los adultos tendrán una noción más exacta del problema (leucemia, intoxicación por plomo, asma, epilepsia…) mas, para Franklin Jaureguí, la prioridad seguirá siendo el Grillo de los Elefantes.

“Lo admiró desde la primera vez que lo vio en televisión y quiso conocerlo, explica su madre, Marianela Najaso Santana. Entonces comencé a buscar una forma de dar con él, para que se comunicaran al menos por cartas, no sé… Así dimos con una tía y ella prometió ayudarnos. Nunca pensamos que iría hasta la casa; sin embargo, alquiló un carro y fue el 10 de febrero pasado”.

“En efecto, mi tía me lo comentó y apenas llegué de la gira por Asia (previa al Clásico) decidí visitarlo, señala el también torpedero del equipo Cuba. Es muy bueno contar con un seguidor como él; esta vez el honor era mío.

“Cuando me vio llegar, no pronunció una palabra, recuerda el Grillo. Yo le decía: ‘dime, ya estoy aquí’, pero no habló nada… Se emocionó mucho y yo también, imagínate…”.

“Me quedé mudo, asegura Franklin, de paso por el estadio aprovechando una de sus frecuentes visitas al hospital. No me lo creía… Y cuando pude abrir la boca, le pedí un guante del Clásico”.

“Se lo traje, confirma Arruebarruena. Cuando termine la Serie Nacional quiero volver a La Sierrita y llevárselo, pasar un rato con él… Ahora nos llevamos muy bien: me llama a la casa, conversamos con mucha frecuencia…”.

A nivel de terreno, detrás de la malla cercana al home club, se sienta Franklin. Siempre lo acompaña su mamá, pendiente del reloj para no perder la guagua de regreso a casa. Por eso nunca puede ver el final del partido; pero no parece importarle: el cuento pelotero de Franklin solo tiene campo corto y noveno turno al bate:

“Lo que más me gusta de él son los saltos, insiste. Yo me siento feliz de verlo jugar”.

 

Anuncios

Entry filed under: 52 Serie Nacional de Béisbol.

Poca valla para los Elefantes Tigres rugieron por la clasificación en Cienfuegos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Trackback this post  |  Subscribe to the comments via RSS Feed


Darilys Reyes Sánchez

Traducir esta página

English Russian Italiano Deutsch Français Portuguese Chino Japones Arabe Noruego Corea Polonia

Entradas recientes

Archivo

Categorías

Galerías en Flickr

Más fotos

Recibe por correo elctrónico las actualizaciones más recientes

Únete a otros 4.948 seguidores

Estadísticas

  • 106,911 hits

Contador de visitas

free counters
mayo 2013
L M X J V S D
« Abr   Jun »
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031  

A %d blogueros les gusta esto: