Omar Lucero Aldaya: “Quiero vivir de lado” (+ Audio)

28 mayo, 2012 at 10:05 pm 2 comentarios


Por  Liosday Landaburo Sánchez

Justicia e imparcialidad: dos conceptos de fácil enunciación, mas difícil puesta en práctica. Quizá ocupen su mente mientras camina hacia el terreno porque, de cómo los conjugue, dependerá en gran medida el éxito de su labor.

El santiaguero Omar Lucero Aldaya lo sabe. Ambas palabras conforman una pieza vital de la filosofía de quien muchos consideran hoy el mejor árbitro de béisbol cubano. En consecuencia, emergen una y otra vez durante del diálogo, y, cual extraña simbiosis, permanecen adheridos al hombre bajo la máscara.

“Me gusta trabajar con el estadio lleno. Cuando hay tanta gente hablando, en home sientes como el zumbido de muchas abejas en una colmena, pero cuando está casi vacío, te gritan cada barbaridades y tú las entiendes”.

¿Es cierto que el árbitro escucha con claridad cuanto le dicen desde las gradas?

“Seguro, pero no puedes hacer caso a todo. Debes ir preparado. A veces, sin entrar al terreno, te caen arriba”.

El año 1978 significó un lanzamiento en cuanto a cambio para su vida, cuando, casi por puro azar, encontró la vocación oculta.

“Un árbitro nacional amigo mío, me pidió ayuda un día en la categoría 11-12 años. Él iba a almorzar y me puse detrás del box. Por ahí comencé. Yo era contador principal de un central azucarero, dejé eso y empecé a ‘ampayar’. El viejo mío me decía ‘te has vuelto loco’ porque me gradué como contador, no de strike y bolas, sino público.

“Mis inicios fueron con Alfredo Paz, un árbitro con un prestigio tremendo. Me enseñó mucho, pero no le gustaba como yo cantaba: el único en Cuba que canta las bolas. Al final me dijo: ‘mantén el sistema’. Luego estuve dos años con el cienfueguero Raúl Hernández, el Tigre, y aprendí cantidad. Te aconseja algo éste, el otro. Tú oyes y adaptas a ti cuanto mejor te convenga”.

¿Qué condiciones debe tener una persona para desempeñar esta función?

“En primer término, honradez, honestidad. Y gustarle, porque es una profesión ingrata. Lo bueno para uno perjudica a otros, todo el mundo cree saber de arbitraje, todo el mundo grita, pero pocos quieren realizar ese oficio. Dentro del terreno, el respeto se gana con trabajo. Quien más bota no es el mejor, por el contrario, más problemas tiene. El ser humano comete errores, pero si tú lo haces bien, la gente cree en ti y llega un momento en el cual, aun equivocándote, piensan que decidiste bien”.

Ningún desafío se parece a otro. Sin embargo, Lucero menciona una constante para el adecuado desempeño.

El árbitro debe evitar decidir un juego. Hay veces que de 200 lanzamientos, vamos a suponer, en 199 no te equivocaste. El tercer strike no se lo cantaste a fulano, vino mengano y te ‘metió’ jonrón: eso implica una mala actuación”.

Quienes lo conocen, dan fe de su carácter comunicativo y afable, distintivo hasta en el momento de definir los conteos.

“Me decían ‘¡mala!’. Yo decía ‘¡mala!’ y cantaba strike. El bateador preguntaba que si había dicho ‘¡mala!’ por qué lo cantaba. Entonces finalizaba la frase: ‘mala para darle’. ‘¡Afuera!’ ‘Así dijo mi abuela y…’ pero bueno, no puedo decirte eso. A veces protestan ‘¡no, no!’… ‘Nonó que yo sepa está en Brasil’.

Prefiero el home a las bases. Claro, no es lo mismo 63 años que 40 o 45. Uno siente el esfuerzo de 28 series nacionales. Creo que los peloteros me respetan. No soy perfecto. Cuando cometes un error, no debes tratar de emparejar después. Así te equivocas doble“.

¿Lo más difícil?

“Influir en el resultado final, porque esa noche no duermes. Como una computadora, vuelves a dar para atrás: en el noveno hice esto, en el octavo aquello. Yo no tengo cámara lenta. La gente calcula segundos; en realidad son milésimas. Después ponen la cámara lenta una y otra vez en la televisión y empiezan a decir ‘Ummm, ahhh’, y mientras más lo dicen, más la ponen”.

¿Cree que los jugadores a veces se escudan en supuestas malas decisiones para ocultar su falla?

“La soga siempre revienta por el lado débil. Respecto a los peloteros, ya cuando están en decadencia, protestan más, pues quieren hacer lo que hacían cuando jóvenes. Y así, se lo achacan al ‘ampaya’. Hay ejemplos, no te voy a decir nombres para no herir a ninguno. Y cada manager debe pasar cursos de reglas: algunos discuten más strikes, outs y bolas que jugadas técnicas. A veces te reclaman una interferencia y es obstrucción, porque se parecen pero tienen un significado distinto.

“Antes, había muchos directores que cuando salían, los árbitros temblaban. Como Ramón Carneado, un jerarca. Sin embargo, los directores no protestan cuando se mueve para segunda un hombre que mandaron para tercera, ahí se echan a reír. Y si el pelotero se poncha tirándole a una bola por el suelo u otra por la cabeza, va para el banco riéndose. El árbitro, cuando se equivoca, seguro no se ríe. Quiere salir por la puerta ancha, lo cual significa al terminar el choque, recoge y vamos”.

¿Qué haces cuando finaliza una Serie Nacional?

“Yo tengo mi retiro. No buscar el pan y la leche, pero bueno, estar en la casa. Ahora vivo en Holguín, en ocasiones ‘tiro’ las finales de la provincial, me pongo de chequeador, ayudo a los árbitros jóvenes porque me quieren, me aprecian y es lógico, es inculcar a los demás lo que yo sé”.

¿Cómo catalogas al arbitraje cubano actual?

Antes había mayor calidad, sin lugar a dudas. El problema parte de un cambio radical, muchos árbitros jóvenes. Existió una mala política anteriormente; dejaron los viejos gran cantidad de tiempo y para sustituirlos han inventado muchos cursos. Hace unos años, Cienfuegos carecía de árbitros de provincia. Se ‘caían’ los juegos de municipios, porque al árbitro deben atenderlo, no es para que ‘me tire’ el juego y después, olvidarse de él. Las series provinciales son más difíciles que las nacionales, sin embargo, peor remunerados”.

Omar Lucero Aldaya trasciende épocas en el arbitraje cubano.

¿Qué es lo que nunca le ha dicho a un periodista?

“Ven acá, ¿por qué ustedes no se ‘meten’ a pichar? Siempre están tirando lo que uno no espera…

Ya les dije ahorita: no me gustan las entrevistas; quiero vivir de lado, hacer por mí lo mío, pero no tratar de aparentar lo que no he sido capaz de lograr”.

(*) En co autoría con Liudmila Morales Alfonso

Audio

Entrevista a Omar Lucero Aldaya, mejor árbitro del béisbol cubano en la actualidad

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2 comentarios Add your own

  • 1. José Raúl Castillo Argüelles  |  28 mayo, 2012 en 11:03 pm

    Sin dudas un árbitro respetable y un excelente ser humano. Verlo detrás de home es una garantía. Gracias, por este acercamiento periodistico a su magisterio profesional.

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  • 2. daisy  |  7 junio, 2012 en 7:25 pm

    ese señor es grande de los grandes y amigo personal mio, felicitaciones

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